Tuesday, January 13, 2009

Y el miedo se ha ido

Por lo visto ya no le temo al frío, resulta que ahora hasta hay momentos en que lo disfruto. Después de todo, como caribeña al fin, tocaba exagerar un poco.

Hay dos momentos esenciales en el transcurso del día que son maravillosos gracias al frío:

El primero es al salir de casa por las mañanas, cuando el frío pega en la cara y sientes como si tu rostro respondiera saliendo del coma y diciendo "estoy vivo", y claro, no puedo más que sonreír y ver si hay otras personas por la calle que sientan lo mismo, pero desdichadamente nadie devuelve la sonrisa, más bien me ven con extrañeza.

El segundo es por las noches, cuando después de un rato que parece infinito consigues que la cama se adapte a la temperatura adecuada, y decides no moverte o hacerlo lo menos posible para no tocar una zona fría y no perder ese trocito tibio y perfecto, que debe acercarse bastante al confort del útero materno en los últimos días de gestión.

Sí, me empieza a gustar el frío en pleno enero, lo suficiente como para escribir sobre ello...

No comments: