Sunday, January 25, 2009

My essence is poisonous


Not wild nor mild
not static, observant.

A poison that might, but will not kill
just a response to the wrong stimuli.

Not as innocent as it may seem
not as calculated as it should be.

Touchable but not reliable
cause poison can't really choose when to attack
it mostly reacts to intimidating approaches.

And the most important, awful flaw
is that it mistakenly reaches beloved ones every once in a while.

Tuesday, January 13, 2009

Y el miedo se ha ido

Por lo visto ya no le temo al frío, resulta que ahora hasta hay momentos en que lo disfruto. Después de todo, como caribeña al fin, tocaba exagerar un poco.

Hay dos momentos esenciales en el transcurso del día que son maravillosos gracias al frío:

El primero es al salir de casa por las mañanas, cuando el frío pega en la cara y sientes como si tu rostro respondiera saliendo del coma y diciendo "estoy vivo", y claro, no puedo más que sonreír y ver si hay otras personas por la calle que sientan lo mismo, pero desdichadamente nadie devuelve la sonrisa, más bien me ven con extrañeza.

El segundo es por las noches, cuando después de un rato que parece infinito consigues que la cama se adapte a la temperatura adecuada, y decides no moverte o hacerlo lo menos posible para no tocar una zona fría y no perder ese trocito tibio y perfecto, que debe acercarse bastante al confort del útero materno en los últimos días de gestión.

Sí, me empieza a gustar el frío en pleno enero, lo suficiente como para escribir sobre ello...

Friday, January 09, 2009

Nieve

La primera vez que vi nevar fue en enero del 91. Estaba de vacaciones en el Bronx por las fiestas y justo era la tarde de mi penúltimo día allí, ya había perdido las esperanzas de ver la nieve.

Lo mejor de todo fue tener un parquesito justo en frente de casa, lleno de cubos y áreas de juego. Ese día estuvimos hasta muy tarde allí, y puedo exagerar un poco y decir que llenamos el parque de mariposas.

Recuerdo que los guantes color turquesa, a juego con mi primer abrigo de invierno, no me quedaron, por lo que mi padre me buscó unos calcetines gruesos. Desde entonces odio los guantes y todo lo que cubra mis manos por completo, y solo los he utilizado en situaciones extremas. Prefiero sentir frío e incluso inmovilidad.

Estuve mucho rato parada como Hombre mirando al sudeste con la boca abierta tragando nieve, que caía en diagonal, a pesar de que sabía igual que el hielito que se hace en el refri (que también nos comiamos de pequeños).

Esa tarde-noche y la primera vez que vi nieve en Madrid y que hice un muñeco de nieve (hace ya 3 años) son mis mejores recuerdos de nieve. Las siguientes navidades en NY ya no fue igual, la nieve al segundo día ya no era igual. Aún así no puedo evitar las ganas de estar fuera todo el rato mientras cae la primera nevada de la ciudad, esa que se mantiene blanquita y que no estorba tanto. No puedo evitar sonreir y buscar a otras personas que lo disfruten. Eso, definitivamente, se ve más en NY que aquí, incluso cuando la ciudad se vuelve un caos con tanto hielo.

Como en Hawaii los niños pueden ir a surfear antes de clases, en donde hay nieve deberían poder quedarse jugando un rato... bueno, y los adultos también.