Friday, March 18, 2005

Lucia

Hoy sigo triste y es que no entiendo por qué aveces la madurez llega tan de prisa... pero más aún cómo es que no hacemos más para evitarles sufrimientos a nuestros niños. Sé que esta experiencia es inevitable y parte importante de la vida, pero por qué no demarcar los límites de cuando debe comenzar.
Lucia, una pequeñita de apenas 6 años sufre porque tiene que alejarse de sus padres por casi tres años. La pequeña adulta se expresa de esta forma: "Cuanto estoy sufriendo... voy a extrañar mucho a mis padres. No puedo dejar que mi abuelita me vea llorando porque es una señora mayor y no quiero que se preocupe. Además tengo que cuidar a mi hermanita. Sé que allá voy a estar bien porque estan mis primitos y mi familia que también extraño, pero no es el mismo cariño que siento por mis padres"...
A sus padres la niña los aconseja de la siguiente forma: "Cuando ya no estemos deben mudarse a otra casa más pequeña, porque aqui van a estar acordandose de nosotras todo el tiempo y van a estar tristes".
Reflexión personal: A los 6 años recuerdo haber admirado mucho a mi papá, era mi superhéroe, mi todo; pero la valoración que tiene la pequeña Lucia de sus padres pienso que me tomó unos cuantos años más alcanzarla. Quizás después de la adolescencia... no lo sé a ciencia cierta... no sé que situación será la mejor, pero me gustaría que mi Amelia me amara como Lucia ama a su madre.
Es realidad que en la mayoria de los casos no elije uno cuando tener hijos, pero realmente todos quisieramos que fuera cuando estemos en condiciones y disposición de darles lo mejor de nosotros, porque ellos, sin importar cuando lleguen, serán lo más grande en nuestras vidas.