La razón que me motiva a escribir esta vez no es nada agradable, pero viene dada en forma de revelación (una vez más). El espectáculo que presencié hoy en las primeras horas del día refleja mucho, pero mucho, el problema que hace que nuestra sociedad este como se encuentra hoy en día: en decadencia.
Me encontraba en la Nuñez de Cáceres cerca de las 7:00am, después del semáforo de la Gustavo Mejia Ricart, cuando un policia de tránsito me detuvo junto con algunos 3 ó 4 vehículos más. Mientras esto acontecía el oficial se comunicaba por el radio con algún colega para que le especificara quién había cometido la infracción; en ese momento se acercaba un motorista por mi derecha al cual el policia le hizo claras señales de detenerse, este hizo caso omiso de la orden y esquivó a la autoridad que se encontraba frente a él. El oficial, obviamente enojado, lanzó una patada de BURRO (hacia atrás) que gracias a la falta de atino o intensidad no causó mayores daños al muertorita… ya que este perdió el control y casi se embiste contra otro vehiculo que en ese momento atravesaba la calle. Ante esta falta el motorista continuó con su plan inicial, no sin antes cometer otra infracción, la de doblar a la izquierda desde el carril derecho (nada que nos sorprenda).
Como siempre, esto no pasó de ser un show, una exhibición más de que aqui no hay autoridad y no se siente el más mínimo respeto por absolutamente nada. Aunque no sea necesario contabilizar las múltiples faltas antes descritas, no puedo dejar de mencionar los demás cliclés que tanto me indigna vivir día a día: Por qué no respetamos los cruces de peatones; por qué no sabemos cruzar la calle; por qué nos vamos en luz roja; por qué sobornamos a la autoridad; por qué nos metemos en vía contraria; por qué tiramos basura en la calle; etc, etc, etc. infinito.
Tal vez yo me sienta exenta de todo esto, pero la verdad es que no lo estoy, porque a pesar de que no viole las leyes de tránsito ni tire basura en la calle, algo me hace sentir que nunca voy a hacer la diferencia, que no es mucho lo que puedo hacer, que me he rendido y que al menos en este país, el paraiso caribeño que me vio nacer y que adoro y no cambiaría por ningún otro, nunca vamos a vivir de forma civilizada.
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